Del andar ligeros

Para el día de hoy (15/07/10):
Evangelio según San Mateo 11, 28-30

(El yugo es un instrumento curvo de madera pesada con el que se uncen los bueyes o las mulas; el objeto primero es doblegar las cabezas de los animales y asegurarse a la fuerza su docilidad, obligándolos a recorrer huellas predeterminadas.

Los doctores y escribas de Israel utilizaban esta figura literaria para adoctrinar al pueblo acerca de la Ley: ella debía ser el yugo que doblegara la cerviz más dura y obligara a los descarriados a ir por el camino recto.

Buenas intenciones, buenísimas intenciones. Lástima que con tantas buenas intenciones se ha pavimentado más de una autopista infernal.
El yugo que habían impuesto sobre el pueblo era insoportable de tan pesado, intolerable de tan gravoso.

Esto no no es extraño ni ajeno. Con sólo un pequeño abrir el corazón podemos ver los yugos que agobian a tantos hermanos, unciones intolerables e imposibles de sobrellevar.

Pero el Maestro, desde los sucesos de la vida diaria y desde lo que conocemos, nos invita a descubrir un nuevo significado, el de la Palabra, el que trae la alegría de la Buena Noticia.

Su yugo no es carga ni sumisión, no es causa de opresión ni de docilidad impuesta... Toda sumisión que no nazca del amor es productora en serie de una larga fila de esclavos.
Esclavos de almas presas, esclavos del dinero, esclavos de códigos y cánones, esclavos de egos y soberbias, esclavos, esclavos, nunca libres...

La Buena Noticia de que Dios es Padre y nos ama como una Madre revelada en Jesús, nuestro hermano y Señor, es una Noticia de alegría y liberación.

Él intercambia con ternura y gratuidad -¡Gracia!- su carga con la nuestra. Él lleva en sus hombros nuestros dolores y opresiones, toda carga que portemos sin importar su tamaño, y nos arropa con su yugo, esa unción que nos hace andar ligeros, con paso firme, peregrinos que a pesar de sus miserias no se detienen.

La invitación está allí, al alcance de todos; y esa invitación plena de bondad y generosidad ha de ser para nosotros también un compromiso... El de aliviar muchas espaldas doblegadas de tantos hermanos pequeños y olvidados, tirados a un lado del camino que aún no han podido ponerse en pié, que no pueden levantar cabeza y mirar de frente y con plenitud al sol.

Andar ligeros para mayor Gloria de Dios y para la liberación del hermano cautivo: semillas inclaudicables de la vida nueva, el Reino aquí y ahora)

Paz y Bien

2 comentarios:

Salvador Pérez Alayón dijo...

Si, todo lo que no salga del amor nacido libremente es yugo y esclavitud. Por eso nuestro PADRE nos ha hecho libres y nos propone amar.

Esa debe ser nuestra oración: dejarnos llenar de su amor en libertad.

Un abrazo en XTO.JESÚS.

Ricardo Guillermo Rosano dijo...

Debemos volvernos sencillos, Salvador: como muy bien lo dices y señalas, hay que permitir que Él obre en nosotros. Allí está el comienzo y el caminar seguros.
Un abrazo en Cristo y María
Paz y Bien
Ricardo

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